Cuando se produjo un desprendimiento catastrófico de tierra en una cantera de piedra caliza que cubría 22 acres de trabajos subterráneos inestables, el tiempo apremiaba. Abarcando más de 5 kilómetros de túneles sin GPS con fallos estructurales continuos, el emplazamiento exigía una evaluación rápida, pero los métodos topográficos tradicionales no podían llegar a él.
Gracias a la colaboración de UAS y la tecnología Hovermap de Emesent, se puso en marcha una misión de exploración autónoma que logró una cartografía 3D completa en solo 48 horas.
Vea este apasionante caso práctico para descubrir:
Más que una simple historia real de respuesta a emergencias, este seminario web presenta una visión convincente del futuro de las operaciones subterráneas, en las que la inteligencia exhaustiva del emplazamiento ya no requiere poner vidas en peligro.
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